Cuando comenzaron los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, varios especulaban sobre quién sería el que encendiera la llama del pebetero. En la ceremonia inaugural, el mundo –que en cantidad de cientos de millones estaba observando la apertura- se conmovió al ver a un hombre de  54 años de edad pararse erguido y pese a ...

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