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Ricky Rubio, el niño de oro

Ricard Rubio Vives está llamado a ser el gran protagonista del baloncesto español, y, por qué no decirlo, mundial, si continúa su magnífica progresión.

Desde el primer momento fue un chaval precoz. Tanto, que con sólo 14 años, 11 meses y 24 días, parece que fuera un regalo de cumpleaños, debutó en la Liga ACB contra el Granada, de la mano de Aíto García Reneses, jugando en el DKV Joventut, equipo en el que milita actualmente y desde el que seguramente dé el paso a la NBA en poco tiempo.

Su gesta más memorable hasta el momento fue el triunfo conseguido en la final del Europeo Cadete de 2006. Mientras los mayores se hacían con el oro en Japón, Ricky Rubio encestó 51 puntos en la final contra Rusia y logró un cuadruple-doble en el partido. Acabó MVP del torneo, máximo anotador, máximo reboteador, máximo asistente, máximo recuperador de balones, máximo de todo. Y todo esto con sólo 15 años. Lo mejor estaba por llegar.

Porque a la temporada siguiente en la ACB fue nombrado jugador revelación y esta temporada pasada fue el jugador más joven en entrar en el quinteto ideal de la Liga ACB. Ricky Rubio ya apunta al número 1 del draft del año 2010, cuando tendría aún 19 años (lo mínimo para entrar al draft). Entre su palmarés figura un campeonato del Rey con el DKV, un MVP (el más joven conseguido por alguien en la ACB), líder de robos en ACB y Euroliga, campeón de la ULEB, mejor jugador europeo joven en 2007… todo un destroza récords.

Y lo mejor de todo es que no es un jugador arrogante. No parece que se le suba a la cabeza y juega cada partido como si fuera el último. En los Juegos Olímpicos está demostrando una madurez increíble, hasta tal punto de que José Calderón ha dejado de ser el base titular del equipo. Siendo el jugador más joven del torneo, Ricky Rubio se atreve con todo.