Escrito por Tendenzias

Italia 1934, la fase final

Habíamos llegado a la fase final del Mundial más politizado que ha existido. Los futbolistas italianos fueron incluso amenazados de muerte por el Duce si no ganaban aquel Mundial de 1934 en Italia.

Final del Mundial, Italia-Checoslovaquia

Uruguay, la selección más fuerte del mundo en aquellos momentos, se había autoexcluido, en respuesta al boicot italiano del Mundial de Uruguay. Argentina y Brasil llegaron a tierras transalpinas con un equipo en cuadro (los argentinos habían perdido incluso a 4 de sus jugadores titulares, que se presentaron al Mundial jugando bajo bandera italiana), y con éstas los únicos que podían toserle a los italianos eran España y Checoslovaquia. Sin embargo, todos los seleccionados tenían muy claro que las ayudas arbitrales se decantarían siempre por Italia (ver hoteles en Roma).

Quedará para la Historia aquellos cuartos de final entre Italia y España. El futbol de España fue muy superior al de Italia, pero aquel partido había de ganarlo la selección azzurra, como fuera. Aquel partido se convirtió en el partido más violento de unos Mundiales. Los italianos se emplearon con una fuerza desmedida. y los árbitros les dejaron hacer. Fue un continuo rosario de patadas, puñetazos y agarrones, que, entre otros, le costó a Ricardo Zamora, portero español, acabar con dos costillas rotas. Siete fueron los lesionados de España en aquel partido que acabó en el tiempo reglamentario con un resultado de 1-1. El dominio español aún así fue total, pero ya finalizando el partido, y mientras un delantero italiano remataba, a Zamora, el portero español, le sujetaron las manos para que no pudiera pararlo. Como era de esperar, el árbitro miró a otro lado.

Hubo de jugarse un partido de desempate al día siguiente. España llegó a ese partido con sólo 11 de los 22 jugadores que se llevó a Italia. 7 de sus titulares no pudieron jugarlo, entre ellos su portero, Ricardo Zamora, y su delantero goleador, Isidro Lángara. Y en aquel segundo partido volvió a ocurrir lo mismo. Una lucha sin cuartel. Al portero español volvieron a sujetarlo mientras Italia marcaba su único gol y a España le anularon dos goles claramente legales. El partido acabó con 1-0 para los italianos, y España, la mejor España que ha jugado un Mundial, quedó eliminada en cuartos (como siempre). De aquel partido, España se trajo otros 4 lesionados más, y como demostración de la parcialidad de los árbitros, éstos, tanto los del primer partido, como los del segundo, fueron expulsados a perpetuidad de la FIFA y el Colegio de Arbitros.

En las semifinales, en las que Italia se enfrentó a Austria, de nuevo volvió a producirse una situación similar, aunque sin tanta dureza. No obstante, aquel partido, que acabó con 1-0 para Italia, también se cobró un gol claramente ilegal que valió para que la selección azulina jugara la Final de su Mundial. En la otra semifinal, Checoslovaquia se deshizo sin problemas de Alemania por 3-1, donde de nuevo volvió a brillar Nejedly, máximo goleador del Campeonato.

Italia campeona del Mundo 1934

Italia, campeona del Mundo 1934

Y así, se llegó a la final. Luis Monti, uno de los argentinos que jugó como italiano, y el primero que disputó dos finales de mundiales con dos selecciones distintas contaba que en Uruguay lo amenazaron de muerte si ganaba a Uruguay, y que en Italia lo amenazaron de muerte si perdía. Por contra, en aquella final, antes de empezarla, il Duce, directamente, les ofreció si ganaban, cuanto quisieran: dinero, mujeres, posición… Curiosamente, de aquella selección había varios jugadores que pertenecían a la Roma, el rival directo en el campeonato italiano de la Lazio, el equipo de Mussolini. Poco antes de jugar el partido entre Roma y Lazio, unos años después, il Duce los mandó al frente de guerra para dejar a la Roma sin sus mejores jugadores.

El mensaje del Duce para aquella final del Mundial fue “vencer o morir“. Poco antes del partido dio un discurso que acababa diciendo “buena suerte para el partido, muchachos. Ganen, si no, crash“. En el descanso del partido, cuando Italia perdía con Checoslovaquia, el mensaje fue para su entrenador: “Señor Pozzo, usted es e´l responsable del éxito, pero si fracasara, que Dios le ayude“. Cuando el seleccionador salió al terrenos de juego arengó a sus jugadores diciendo que había que ganar “como fuera”. “ganar o destruir al adversario“, fueron sus palabras.

Finalmente, Italia, para alivio de sus jugadores y técnico, ganó su Mundial en la prórroga por 2-1 con goles de sus argentinos Orsi y Guaita, y todos acabaron vitoreados y saludados por Il Duce.