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Francia 1938, tambores de guerra

La Europa de finales de los 30 vivía años de tensión. La Segunda Guerra Mundial estaba a las puertas, y las grandes potencias mundiales se preparaban para afrontar ese ambiente bélico. El gigante nazi, Alemania, y Adolf Hitler al frente, amenazaba la estabilidad mundial, y ya, en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 demostró su clara predisposición racista y su ambición sin límites. En aquellas olimpiadas, sin embargo, un atleta negro, Jesse Owens fue capaz de sacarle los colores al führer en su propia casa. Ahora, Alemania se presentaba al Mundial de Francia de 1938 con la misión de demostrar su superioridad.

Joseph Goebbels había recibido la orden de hacer una campaña para dar publicidad a su nueva selección, y hacer creer al pueblo alemán que una victoria en Francia (ver hoteles en París) sería “más importante que cualquier conquista de algún pueblo del este“.

Pero Alemania (ver hoteles en Berlín), apenas unos meses antes del comienzo del Mundial, ya se había anexionado Austria, a la que invadió en la operación “Anchluss“. Curiosamente, ambas selecciones, Alemania y Austria estaban ya clasificadas para jugar el Mundial de Francia de 1938, así que el Wunderteam, la selección alemana, decidió llevar a su selección a los mejores jugadores austríacos. Algunos de ellos se negaron a jugar, y mientras unos consiguieron escapar a Suiza, otros como el gran Mathias Sindelar, se suicidaron. La gran beneficiada fue Suecia que tenía que enfrentarse a Austria en la fase preliminar y a la que se dio por ganadora, por “incomparecencia de Austria”.

Alemania haciendo el saludo nazi

En territorio galo, el público estuvo siempre en contra de la selección alemana, quien tuvo que jugar cada partido con los cánticos de fondo de La Marsellesa, como en el partido que le enfrentó a Suiza y que acabó perdiendo de forma estrepitosa, por 4-2, ante la algarabía del público francés.

En el aspecto deportivo, la elección de Francia como sede del Mundial también había traído cola. Jules Rimet sabía que la guerra detendría los Mundiales, quizás para siempre, y él se retiraba en poco tiempo. Quería ver un Mundial en su tierra, y a pesar de las protestas americanas, que consideraban que debía alternarse las sedes americanas y europeas (recordemos que el anterior mundial fue en Europa, en Italia), se le quitó la sede a Argentina, para llevarla a Francia. Como consecuencia de ello, sólo Brasil y Cuba accedieron a jugar el Mundial, mientras que Argentina, Colombia, México, Uruguay, Costa Rica y El Salvador boicotearon el evento y decidieron no presentarse. Por contra, las Antillas Holandesas recibieron una invitación formal a participar.

Sorteo de Francia 1938

Sorteo de grupos, con el nieto de Jules Rimet

España no disputó aquel Mundial por encontrarse en plena guerra civil, mientras que ni China ni Japón se presentaron por estar enfrentados entre sí tras la invasión japonesa de China.

36 países se presentaron al Mundial de Francia de 1938, tres más que en Italia 1934, y, por primera vez, el anterior campeón más el país anfitrión, en estos casos, Italia y Francia, respectivamente, se clasificaron automáticamente para la fase final.

Suiza, Alemania, Rumania, Hungría, Bélgica, Checoslovaquia, Holanda, Polonia, Noruega y Suecia, además de Italia y Francia, jugaron por parte europea, y el cartel mundialista lo completaron los mencionados Brasil, Cuba y Antillas Holandesas.

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