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Moisés Dueñas, detenido por dopaje

Después del positivo de Manuel Beltrán la semana pasada, el ciclismo español vuelve a protagonizar un escándalo. Moisés Dueñas, del Barloworld, uno de los mejores en la etapa de Hautacam, ha sido detenido por dar positivo en un control de EPO.

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Otra imagen que, a falta de que se realicen los oportunos contraanálisis y dentro siempre de la presunción de inocencia, vuelve a salpicar al deporte que más se ve afectado por el dopaje, seguramente porque es el deporte más exigente y donde más controles se hacen.

La lacra del dopaje sigue persiguiendo al ciclismo. En los últimos cinco años, presidido por el escándalo de la Operación Puerto, se han venido sucediendo nombres ilustres que caían de la lista de ciclistas limpios debido al dopaje, pese a que muchos confiaban en su inocencia. Sin embargo, la falta de novedades sobre esos casos hace que todos perdamos la esperanza en los que han sido de los más grandes en los últimos años. En la Operación Puerto cayeron muchísimos corredores de primer nivel, como Roberto Heras, Jan Ullrich, Ivan Basso, Paco Mancebo… Después, Floyd Landis ganó el Tour con ayuda extra, lo que impidió al gallego Óscar Pereiro subirse al podio de París con el maillot amarillo. El Tour, receloso siempre del ciclismo español, tardó un año en concederle el triunfo al corredor del Caisse de Espargne.

También estuvo el caso de Alexandre Vinokourov, que se quejó del Libery Seguros y de Manolo Sáiz cuando por la Operación Puerto no pudo correr el Tour de Francia, prueba que había estado preparándose concienzudamente. Al año siguiente, en las filas del Astaná, le pillaron a él. A la calle. Y con él, Kasheskin y Andreas Kloden. Otro palazo al ciclismo. El líder del año pasado, Rasmussen, del Rabobank, también fue a la calle.

Y esto en sólo cuatro o cinco años. Es realmente vergonzoso lo que se le está haciendo a uno de los deportes más bellos y que más gente mueve. En la subida al Hautacam se vio la falta de asistencia del público a las rampas, desilusionada. Pero demos un voto de confianza a los ciclistas limpios, que se lo merecen. No caigamos en la desilusión. No dejemos al dopaje ganar. No hay más que ver lo bonito que está siendo este Tour y el último, casi sin escándalos.

Imagen: Esciclismo

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