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España gana a Lituania y jugará su segunda final Olímpica

24 años han pasado desde aquella selección, la segunda mejor de la historia, que maravilló a todo un país entrando en la final olímpica de Los Angeles ‘84. El sábado se reeditará la final y España saldrá a darlo todo.

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91-86 ganó España a Lituania en un partido que estaba hecho para sufrir. ¿Y qué? ¿Acaso no se sufrió en las semifinales del Mundial 2006 contra Argentina? Claro que sí, y mucho más. En aquel partido se lesionó Pau Gasol, que no pudo jugar la final y la ganamos. ¿Por qué no ibamos a ganar este partido sin José Calderón?

España salió muy enchufada al partido, logrando una diferencia de ocho puntos, la máxima del encuentro, en el primer cuarto. Jorge Garbajosa anotó dos triples de los suyos y todos decíamos: “vaya paseo nos vamos a dar”. Nada más lejos de la realidad, porque los lituanos trabaron el partido a base de faltas (no critico, es un modo de jugar arriesgado que tuvo su por qué al final) y los triples no tardaron en llegar. Esta vez fue un tío llamado Jaskauskas el que nos martirizó desde la línea de 6.25, aunque en Lituania hasta el utillero las enchufa desde fuera. Así nos fuimos al descanso, con cuatro abajo debido a una jugada 3+1 por una falta de Pau Gasol (que sabe defender en zona, donde debe, no en el exterior).

No es que España jugara mal, es que son unas semifinales olímpicas contra un equipo que desde que es país no ha dejado de estar en las semifinales (aunque nunca ha llegado a la final) y ha quedado tres veces bronce. Pero los de siempre solventaron la papeleta, sobre todo un Rudy Fernández que sabe lo que es la madurez y es uno de los almas máter de este equipo, junto con Pau Gasol, Ricky Rubio y el omnipresente capitán Carlos Jiménez, el ejemplo de jugador de andamio, el que lucha, rebotea, defiende y, en definitiva, hace el trabajo más necesario y menos brillante de un equipo. Sin él, España estaría muy perdida.

Finalmente en el último cuarto se le dio la vuelta al marcador y España disfrutó cómodamente de una pequeña ventaja que mantuvo hasta el final del partido, sobre todo gracias a la exclusión de hasta cuatro jugadores lituanos por faltas. 24 años han pasado desde que Epi, Romay, Fernando Martín y compañía lucharan contra un Jordan aun universitario en Los Angeles. Todo es posible y es hora de soñar. Además, Aíto dice que ni locos vamos a ver una España como la de los 37 puntos de diferencia. Y lo que dice Mr. Reneses va a misa.